an interview with my mom about family, migration, food, memory, and what it means to carry Venezuela from far away.
family
My mom said she did not realize how important it was to have family close until she left: birthdays, Christmases, and even ordinary weekends together.
taste
Some ingredients never taste exactly the same outside Venezuela. Recipes change, but the memory of the flavor remains.
the plastic chair: proof that a family party is about to start.
dominoes, music, talking over each other, someone laughing from the kitchen.
sound
A una mamá llamando desde la cocina. A música de fondo, una moto pasando, una corneta, and the nostalgia of songs that bring you back home.
Small pieces of a conversation about what is lost, what is gained, and how identity changes in the diaspora.
¿Qué es algo que no te dabas cuenta que era importante hasta que te fuiste?
“El tener a toda la familia cerca, celebrar los cumpleaños, navidades, o simplemente reunirnos cualquier fin de semana todos.”
¿Hay platos que aquí saben muy diferente?
“Los quesos criollos de Venezuela no los he conseguido igual en ninguna otra parte... toda la comida de mar también aquí sabe diferente.”
¿Has tenido que cambiar recetas?
“Sí, postres que llevan frutas que aquí solo se consiguen congeladas, ají dulce lo he reemplazado por pimentón dulce.”
¿Sientes que hablas diferente ahora?
“En Lara el acento es bien marcado. Yo ya no lo tengo tan marcado... y sí hay frases que ya no uso.”
¿Te sientes menos venezolana?
“No me siento menos venezolana, pero sí venezolana de otra forma, con una visión muy diferente de mi país.”
¿Qué sientes que perdiste?
“Perdí disfrutar de momentos importantes en familia: cumpleaños, navidades...”
¿Qué ganaste?
“Gané vivir en un lugar seguro, donde mis hijos han tenido mejores oportunidades.”
cocina encendida, cebolla, ajo y ají dulce sonando en el sartén, masa de maíz calentándose, arepa recién abierta, plátano frito dulce, and early morning coffee.
“Llevo tu luz y tu aroma en mi piel, y el cuatro en el corazón...”
These interview fragments focus on birthdays, family gatherings, and how celebrations change after migration.
Q: ¿Qué significaban los cumpleaños para ti cuando vivías en Venezuela?
“Los cumpleaños eran mucho más que una fecha. Eran una excusa para reunir a toda la familia, para cocinar, para compartir. No importaba si era algo grande o sencillo, siempre había gente, risas, comida… nunca se celebraban solos.”
Q: ¿Cómo cambiaron esas celebraciones cuando te mudaste a Estados Unidos?
“Cambió mucho. Aquí las celebraciones son más pequeñas, más privadas. A veces solo con los más cercanos. En Venezuela siempre era más abierto, más espontáneo, siempre llegaba alguien más.”
Q: ¿Sientes que los cumpleaños en Venezuela eran más colectivos que individuales?
“Sí, totalmente. No era solo tu cumpleaños, era de todos. La gente participaba, ayudaba, traía comida. Era una celebración compartida, no solo personal.”
Q: ¿Qué es lo que más extrañas de celebrar en Venezuela?
“Extraño la casa llena, el ruido, la música alta, los niños corriendo, la comida en la mesa desde temprano… ese desorden bonito que solo pasa cuando toda la familia está junta.”
Q: ¿Cómo era el ambiente físico de una celebración familiar?
“Siempre había muchas sillas, mesas improvisadas, gente entrando y saliendo. Nunca había suficiente espacio, pero siempre había lugar para uno más.”
Q: ¿Qué papel tenía la comida en los cumpleaños?
“La comida era central. Siempre había algo preparado con cariño. No era solo comer, era compartir lo que uno tenía con los demás.”
Q: ¿Sientes que celebrar cumpleaños te conecta con Venezuela?
“Sí, mucho. Aunque esté lejos, cuando celebro intento hacerlo como allá, con comida, con música, con familia. Es una forma de mantener esa conexión viva.”
Q: ¿Crees que tus hijos celebran diferente a como tú celebrabas?
“Sí, definitivamente. Ellos tienen otra referencia, otra cultura. Pero trato de que también conozcan esa forma de celebrar más familiar, más cercana.”
Q: ¿Sientes que se pierde algo cuando una celebración se vuelve más pequeña?
“Sí, se pierde un poco esa sensación de comunidad. Pero también uno aprende a valorar lo poco, a hacer especial lo que sí se tiene.”
Q: Si pudieras volver a un cumpleaños en Venezuela, ¿qué verías?
“Vería a toda mi familia junta, escucharía música, olería comida recién hecha… y sentiría esa felicidad sencilla de estar todos juntos, sin pensar en el tiempo.”